¿QUÉ TIPO DE PERSONAS VAN A PSICOTERAPIA?

El proceso psicoterapéutico como la búsqueda de la identificación de la “sabiduría” particular de cada persona

| Por Tomoko Yashiro |

Esta vez, Tomoko Yashiro nos habla del papel que juegan las sabidurías y la intuición de las personas al momento de buscar un proceso de psicoterapia, y cómo eso es un punto de inicio fundamental para el trabajo desde las prácticas narrativas. 

Entre los distintos conceptos relacionados con las corrientes narrativas y socio-construccionistas de la psicoterapia, una mirada vitalmente importante para mí ha sido su interés especial en identificar la “sabiduría propia” de cada persona en su forma particular de vivir e incluso de saber describir su “situación de problema”. Desde esta mirada, se considera a cada consultante como un “experto en su propia vida”, y cada psicoterapeuta escucha la descripción que este elabora del problema con base en las ideas en que están condensados los valores y los aprendizajes propios de cada persona en su forma particular de vivir y/o poder “sentir” el “problema” de su vida. Estos valores y aprendizajes se desarrollaron a través de su historia con los distintos personajes que cruzaron en su vida. Desde esta postura, yo trato de fijarme en “partes razonables” que me hacen comprender empáticamente su forma de describir el problema, al mismo tiempo que busco identificar las palabras que mejor representan aquello que cada persona “ha sabido” valorar y/o en las que ha puesto importancia en su vida, y que están implícitamente presentes en su “vivencias y/o narraciones del problema”.

Siempre estoy peleándome con mi pareja… incluso me da coraje que mi pareja no me acompañe a mis reuniones…”, “No aguanto cómo me grita mi hijo…”, “No me dan ganas de hacer nada…”

Escuchando estas narraciones de las personas, trato de escuchar las cosas que han sabido valorar al poder sentir ese problema y pregunto cosas como:

¿Estás preocupada sobre tu relación de pareja (el saber preocuparse es una habilidad de cada persona; hay personas que no saben preocuparse de esta manera, aun cuando tengan el mismo problema); ¿Para ti es muy importante el acompañamiento en pareja?; ¿eso tiene que ver con algún episodio de tu vida? ¿Para ti ha sido importante el poder sentir enojo sobre este tema y el poder expresarlo?; ¿Para ti es importante no tener discusiones de pareja (o tener discusiones en pareja)?; ¿Al mismo tiempo hay algo de ti que cuestiona tus propios enojos o sus formas dominantes de aparecer en tu vida?; ¿Sientes que tu pareja debe entenderte más? En ese sentido, este enojo representa algo muy justo para ti, y tal vez también representa tus ganas de incrementar el entendimiento mutuo en tu relación de pareja, pero a la vez, es el caso que tienes dudas sobre la forma como lo has expresado… Si esa duda representa algo que tu valoras en tu vida, ¿qué nombre le darías? Si esa duda representa nuevas posibilidades que quieres desarrollar en tu vida, ¿con qué nombre podemos identificar esas posibilidades?”

De esta manera, cuando una persona consultante narra la situación de su problema, trato de verbalizar junto con él o ella su sabiduría propia, puesto que a partir de ella, de la escucha de aquello que caracteriza esa sabiduría, la misma persona empieza a tener más energía para “querer manejar” su vida de acuerdo con sus propios valores.

Michael White, el fundador de la terapia narrativa, en el libro Medios narrativos para fines terapéuticos (1993)señaló que las personas buscan la psicoterapia en el momento en que sienten que la historia dominante deja de expresar de manera suficientemente adecuada las experiencias vividas por cada individuo, es decir, cuando no le brinda al individuo los medios para darle sentido a lo que viven. Este supuesto nos permite a cada psicoterapeuta mantener la visión de que desde el inicio de la terapia los y las consultantes ya tienen una variedad de experiencias vividas capaces de contradecir a sus historias dominantes. Por ello, cada terapeuta busca abrir un espacio en el cual se construyan nuevos relatos que puedan incorporar y dar cabida a dichas experiencias. White planteó que, conforme los nuevos relatos llegan a obtener contenidos más ricos, las personas empiezan a organizar más activamente sus experiencias de acuerdo con ellos y viceversa. De acuerdo con esta forma de comprender a las personas que nos consultan en el momento inicial de la psicoterapia, trato de abrir un espacio donde cada consultante pueda tener un mayor acceso a esas experiencias vividas, aquellas que representan sus valores y sus nuevas posibilidades.

Con base en estas comprensiones narrativas, yo sé que las personas que buscan la ayuda psicoterapéutica no sólo son personas que “tienen” problemas; más bien, asumo que se trata de personas que lograron conectarse consigo mismas, con el deseo de desarrollar algo nuevo en su vida: hay muchas personas que tienen los mismos problemas pero que, en cambio, no pueden darse cuenta de que viven en semejantes circunstancias, o aun cuando acontece que “se den cuenta”, no se animan a hacer algo concreto para cambiarlas.

En cambio, las personas que llegan a psicoterapia, son personas que saben que dejar su vida tal como está, puede ser incluso “injusto” para sí mismas, en tanto que presienten que pueden desarrollar otras posibilidades de vivir al plantearse un proceso de terapia. A su vez, es mi convicción que las personas que buscan la ayuda psicoterapéutica son justamente personas muy valientes, en tanto que el darse oportunidad de reflexionar y revisar su propia forma de vivir requiere de una actitud humilde, que les de el poder de cuestionar algo pre-establecido. El tener contacto con lo desconocido puede generar algo hermoso y creativo, pero a la vez puede ocasionar miedo en nosotros. Cada proceso es muy diferente, y el proceso creativo a veces implica varios recovecos no tan fáciles de digerir o de comprender en su camino. Conectarme con la mirada de las prácticas narrativas, que honra las particularidades propias de las formas de vivir de cada persona, me motiva a definir mi trabajo en relación con ese continuo aprendizaje y descubrimiento de la sabiduría propia de cada persona y sus nuevas posibilidades.

  1. María Georgina Celis Díaz

    Es fascinante la forma en que la Terapia Narrativa puede tejer una historia que se opone a la narrativa dominante del problema a partir de cuestionar tan solo una pequeña par6e de dicha narrativa.
    Es aquí donde el arte de hacer preguntas toma lugar y se vuelve el eje de otras posibilidades.
    Gracias por compartir.

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