Este trabajo final, presentado por Berenice Estrop como parte del Diplomado de Terapia Narrativa para el trabajo con las infancias, reflexiona sobre la complejidad de los vínculos entre madres, padres e hijes. A partir de su experiencia, Berenice explora y nos comparte una propuesta que permite resignificar la relación entre madres, padres e hijes, promoviendo el encuentro, el reconocimiento y la reautoría. Pequeños cambios en la forma de vincularnos pueden abrir posibilidades de transformación profunda dentro de las familias.
Construyendo una nueva historia: una propuesta narrativa para reconstruir el vínculo filial en contextos de conflicto. A lo largo de mi camino como persona y terapeuta; aunque algunos podrían pensar 2. Fundamentos narrativos Según Alice Morgan (2000), la terapia narrativa es un enfoque respetuoso que Con base en estos fundamentos, la propuesta de intervención aquí desarrollada 3. Descripción del problema a abordar En la consulta terapéutica, los padres llegan con el deseo urgente de “arreglar” la 4. Propuesta narrativa: Reconectando con la versión que más Sesión 1: “Lo que se mete entre nosotros” • ¿Qué altera o cambia a ese _____________? Sesión 2: “La pieza clave no es una, son todas” Sesión 3: “Esculpiendo lo que queremos ser” 2. Una vez que el escultor acomodó a cada uno de los miembros, diseñó sus 3. Posterior a que cada uno de los miembros de la familia sea el escultor, en Sesión 4: “Reescribiendo nuestra historia” 1. La familia planteará una problemática recurrente dentro de su dinámica Sesión 5: “Caja de herramientas familiares…todos podemos necesitar – Actividades: -Recursos: Materiales diversos de papelería, una caja, cosas para personalizarla, – Preguntas posibles: Reflexión final Referencias 11 https://blog.derechosinfancia.org.mx/2024/06/25/violencia-contra-infancia-y- 5. Russell, S., & Carey, M. (2004). Narrative therapy: Responding to your
que aún es breve, he sido testigo del profundo impacto que puede tener un vínculo
filial roto o lastimado en la vida de las personas. La relación entre madres, padres e
hijes tiene un peso emocional tan grande que, cuando se fractura, deja huellas
profundas que se arrastran, a veces, hasta la adultez.
He visto cómo el amor, que suele ser el motor principal de estos vínculos, convive
con emociones complejas como el enojo, la culpa, la frustración o la decepción. Y,
sin embargo, a pesar del dolor, muchas personas llegan a terapia movidas por ese
mismo amor, con la esperanza de reencontrarse, de reparar lo que se quebró o de
aprender a vincularse de formas más sanas.
Nadie nos enseña a ser mamá o papá, y tampoco a ser hijes. Es algo que vamos
construyendo en el camino, muchas veces con aciertos, otras con heridas, y casi
siempre desde una necesidad profunda de ser vistos, comprendidos y valorados.
Pero comunicar lo que sentimos o necesitamos no siempre es fácil, y mucho menos
en un vínculo tan cargado de historia, expectativas y emociones como lo es el filial.
Uno de los casos que me inspiró profundamente para elegir este tema fue el de un
niño de 7 años, estudiante de primer grado de primaria, que llegó a consulta por
dificultades para manejar sus emociones. Poco antes había perdido a su abuela,
una figura muy significativa para él, y esa pérdida potenció una serie de crisis
emocionales que generaron conflictos intensos en casa: berrinches, estallidos,
incomprensión y una madre que, desde el cansancio y la culpa, busca entender
cómo sostener el vínculo con su hijo.
En contraste, también he acompañado a pacientes adultos que viven con
dificultades para expresar lo que sienten, que se sabotean en sus relaciones o
arrastran inseguridades profundas, y que, al explorar su historia, encuentran raíces
en vínculos parentales llenos de silencios o secretos, violencia, legados
emocionales que se buscan cumplir, así como distancia emocional.
Con este trabajo no pretendo ofrecer una mirada lineal ni simplista. Al contrario,
quiero abrir la posibilidad de reflexionar, con profundidad y respeto, sobre una de las variables que puede tener un papel vital en nuestro desarrollo personal y relacional: el vínculo filial.
Posiblemente, desde un lugar esperanzador y, por qué no, utópico, me gusta pensar
que, si las madres y padres tuvieran más herramientas, más conciencia sobre el
impacto de su rol, y un espacio seguro para reconstruir sus historias junto a sus
hijes, podríamos ver generaciones más empáticas, más sanas y mejor vinculadas.
Este trabajo es mi proyecto final del Diplomado en terapia Narrativa para el trabajo
con infancias y adolescencias; sin embargo, creo que solo es parte de un gran
proyecto pues soy fiel creyente de que los pequeños cambios pueden detonar
transformaciones significativas. Tal vez, este proyecto no resuelva todos los
conflictos familiares, pero sí puede ser el primer paso para que alguien; una madre,
un padre, un infante o adolescente, se anime a construir nuevas formas de
vincularse y que mejor que hacerlos desde la Terapia Narrativa.
busca separar a las personas de sus problemas, evitando etiquetar o culpabilizar al
consultante. En este proceso, se promueve una genuina curiosidad por las historias
de vida de quienes acuden a consulta. Las conversaciones narrativas se construyen
en colaboración con les consultantes, y son guiadas por sus intereses, no por las
ideas preconcebidas del terapeuta. Desde esta perspectiva, se reconoce que
quienes consultan son les verdaderxs expertxs de sus vidas.
Cada persona comprende su experiencia de vida a través de múltiples historias,
influenciadas por su cultura, comunidad, contexto familiar y relaciones significativas.
Estas narrativas pueden tener efectos beneficiosos o limitantes en distintos
momentos de la vida. La terapia narrativa busca identificar y fortalecer aquellas
historias que aportan sentido, esperanza y agencia.
Uno de los ejes centrales de este trabajo es la externalización del problema,
entendida como la posibilidad de distinguir a la persona del problema: “la persona
no es el problema, el problema es el problema” (Russell & Carey, 2004). Pues, con
frecuencia, los problemas se internalizan de tal forma que llegan a definir a quien
los vive, generando culpa, vergüenza o desesperanza. Externalizar permite generar
alivio, abrir espacio para nuevos significados y reactivar historias que estaban en
silencio, como aquellas que reflejan fortalezas, capacidades, resistencia y cuidado
(Russell & Carey, 2004).
Otro concepto central es “lo ausente pero implícito”, desarrollado por Michael White
(1990) con base en el pensamiento de Derrida (1978). Esta idea remite a los significados que han sido subyugados o silenciados en las historias dominantes:
deseos de conexión, actos de cuidado, esperanzas, y formas de amor que persisten
aun en contextos difíciles. Esta noción invita a mirar más allá de lo evidente, a
explorar lo que está presente, aunque no se haya dicho, y a reconstruir narrativas
más amplias y compasivas.
Desde esta visión, el proceso terapéutico se asemeja a un andamiaje narrativo,
propuesto por White, donde se acompaña a la persona a explorar territorios no
transitados de su historia, facilitando aprendizajes sobre sí misme que antes no eran
accesibles. El foco principal está en comprender cómo las personas atribuyen
significado a su experiencia y fortalecer su sentido de agencia frente a los
problemas.
También se incorporan las conversaciones de re-autoría, entendidas como procesos
en los que se reconoce que ninguna historia puede representar la totalidad de la
vida de una persona. Siempre habrá inconsistencias, contradicciones y excepciones
a las narrativas dominantes. La re-autoría permite identificar y co-construir
argumentos para el desarrollo de identidades alternas, más acordes con los valores,
sueños y compromisos personales (White & Epston, 1990). Estas historias emergen
a partir de eventos secuenciados a lo largo del tiempo, organizados en torno a una
trama significativa.
En esta misma línea, White (2004) sostiene que “nadie es un receptor pasivo del
trauma”. Incluso les niñes, en situaciones de adversidad, responden buscando
disminuir el daño, preservar lo que es valioso o buscar consuelo. Esta visión abre la
posibilidad de construir historias de respuesta, más allá de las narrativas de daño,
y de visibilizar las formas de resistencia, cuidado y agencia que muchas veces
permanecen opacadas por el sufrimiento.
En coherencia con lo anterior, se retoman dos modelos que vinculan la narrativa con
la teoría del apego. Por un lado, la Family Attachment Narrative Therapy (FANT),
que propone el uso de relatos contados por madres y padres como herramienta
para sanar heridas emocionales de la infancia. Esto sugiere que, al narrar historias
alternativas centradas en el amor, el cuidado y la seguridad, se pueden reconfigurar
modelos internos dañados y favorecer la autorregulación emocional en les niñes
(Amos, Furber & Segal, 2005). Por otro lado, el enfoque de Attachment Narrative
Therapy (ANT) plantea que muchas dinámicas familiares se sostienen a través de
narrativas heredadas que pueden ser desafiadas mediante conversaciones que
integren la teoría del apego, la terapia narrativa y el enfoque sistémico. Este modelo
permite que las familias construyan nuevas formas de comprender sus vínculos,
más acordes con sus intenciones y esperanzas relacionales (Dallos, 2004).
busca acompañar a madres, padres e hijes en el proceso de reautorizar la historia
del vínculo filial. Se trata de caminar juntos hacia un relato que incluya el
reconocimiento, el cuidado mutuo y el amor, por encima de la culpa, el juicio o los
mandatos internalizados que dificultan la conexión emocional.
Desde una perspectiva narrativa, comprendemos que las personas se construyen a
través de las historias que cuentan y que han escuchado sobre sí mismas, sobre
sus relaciones y sobre el mundo que habitan. El vínculo entre madres/padres e hijes
es uno de los primeros relatos que estructura la identidad, y cuando esta narrativa
se ve fracturada, ya sea por la ausencia, la desconexión o la sobrecarga, se generan
silencios, malentendidos o distorsiones que afectan profundamente el desarrollo
emocional y relacional de les niñes.
En el contexto actual de nuestro país, la presión económica ha hecho que, en la
mayoría de las familias, ambos padres trabajen tiempo completo o hasta más, con
el fin de darles una vida digna a sus hijes. Sin embargo, muchas madres y padres
también cargan con historias personales marcadas por carencias emocionales,
conflictos no resueltos o experiencias relacionales difíciles. En un intento por no
repetir esos patrones, o por ofrecer lo que no recibieron, pueden perder de vista las
necesidades reales de sus hijes, cayendo en prácticas de sobreprotección,
permisividad o desconexión afectiva.
Desde el relato de les niñes, observamos exigencias constantes de atención,
dificultad para autorregularse emocionalmente, y un fuerte deseo de ser vistos y
escuchados. Muchos de ellos expresan su malestar a través de berrinches,
explosiones emocionales o conductas desafiantes, las cuales parecieran ser formas
de resistencia ante la falta de sintonía emocional.
Datos reportados por la Red de los Derechos de la Infancia en México [REDIM]
(2024), refiere que en más del 65 % de los casos de violencia contra menores
atendidos en hospitales durante 2023 ocurrieron en el entorno familiar, y un 3.9 %
estuvieron relacionados con abandono o negligencia. Por otro lado, de acuerdo con
la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2022, se plantea que más de la
mitad (55.5%) de las niñas, niños y adolescentes entre 1 a 14 años en México,
fueron disciplinados con un método violento en el hogar, ya sea de forma física o
psicológica. Lo anterior, refleja la gran necesidad que existe de acompañar a estas
familias en la formación de sus hijos y atender de forma inmediata la problemática
familiar de violencia presente en nuestro país.
conducta de su hije, muchas veces sin considerar el propio lugar que ocupan en esa
historia. Sin embargo, cuando se abre la posibilidad de mirar el problema como algo
externo y no como una falla interna del niño o del padre, emergen relatos
alternativos: historias de amor, de esfuerzo, de ternura y de deseo de hacerlo mejor.
Desde esta visión narrativa, el trabajo terapéutico permite no solo comprender los
síntomas, sino también reconstruir el vínculo desde nuevos significados
compartidos.
queremos: un viaje para re-encontrarse”
a. Objetivo general: Reconstruir el vínculo filial a través de intervenciones
narrativas que favorezcan la creación de historias alternativas/ preferidas, en
familias donde hay conflictos, distancia emocional, sentimientos de culpa o enojo,
permitiendo así nuevas formas de interacción y reconocimiento mutuo.
b. ¿A quién va dirigida?: A madres, padres y/o tutores y le hije (entre 5 a 12 años).
c. Duración y estructura: 4 sesiones de 50 min a 1 hora
– Objetivo general: Externalizar el conflicto por medio plastilina el cual favorece la
creatividad y permite simbolizar el conflicto.
– Actividades:
1. Cada miembro de la familia tendrá que moldear un objeto, símbolo o figura
con plastilina que represente cómo es la relación entre ellos, desde la
perspectiva de cada uno.
2. Posteriormente, cada miembro de la familia explicará lo que decidió hacer y
representar, en el orden que decidan hacerlo.
3. En un segundo momento, tendrán que representar o explicar cómo, se
modifica esa figura, símbolo u objeto que los representa cuando los
conflictos se presentan.
4. Finalmente, tomando en cuenta la figura, objeto o símbolo hecho por cada
uno, deberán crear una historia juntos sobre cómo ese “monstruo” ha ido
creciendo y afectando a la familia.
– Recursos: Plastilina, hojas, plumas o lápices.
– Preguntas posibles:
• ¿En qué momentos se aparece ___________?
• ¿Qué cosas hace que crezca más _________?
• ¿Qué les gustaría poder hacer cuando el problema aparece? ¿Hay algo
que ayude a que se haga más chiquito o se vaya?
– Trabajo para casa: Observar en qué momentos tiende a aparecer más y en que
momentos es casi imperceptible.
– Objetivo: Trabajar lo ausente pero implícito destacando lo que aporta cada uno
de la familia y testificar con ejemplos al respecto. ¿Qué cosas no se ven de cada
uno de la familia cuando el problema se mete entre todos?
– Actividades:
• Cada miembro de la familia tendrá una hoja de papel para diseñar su propia
pieza del rompecabezas, la cual debe cuadrar con la de los otros miembros
de la familia. En esta pieza, deberán representar con palabras, dibujos, frases
lo que aportan a la familia, lo cual puede ser platicado entre los mismos
miembros, pues parte de la propuesta del integrante, pero se les pide a los
demás que testifiquen lo que esa persona está exponiendo.
*Por consenso, la familia puede incluir a algunos otros miembros importantes
para la familia los cuales sientan que aportan de forma importante a su
dinámica.
– Recursos: Hojas de papel, tijeras, colores, plumones, materiales diversos para
decoración y de papelería.
– Preguntas posibles:
• ¿Qué aporta cada miembro de la familia a la familia?
• ¿Quiénes están de acuerdo con lo mencionado? ¿Quién podría poner un
ejemplo de cuando aportó ______________ de esa manera?
– Trabajo para casa: Llevarse las piezas clave a casa y ponerlo en un lugar visible
que les permita recordar las pequeñas grandes cosas que aporta cada uno. Durante
la semana tendrán que buscar una forma de realizar dichas acciones que aportan a
la familia.
– Objetivo: Promover la representación, exploración y comprensión de la dinámica
relacional familiar mediante esculturas corporales construidas entre los propios
integrantes, promoviendo la empatía y el reconocimiento de las percepciones que
cada miembro tiene sobre los roles, posiciones y significados que ocupa y otorga
dentro del sistema familiar.
– Actividades:
1. Las estatuas vivientes. Cada miembro de la familia tendrá que representar el
concepto, frase o emoción usando a los miembros de su familia. Cada
miembro tendrá la oportunidad de ser el escultor de su familia y representar
desde su mirada los temas puestos en la mesa.
expresiones faciales, terminó su escultura, los demás tendrán oportunidad
de hablar sobre como se sintieron en la posición que el escultor los puso y si
le gustaría estar desde un lugar distinto. Esto se repetirá con cada uno de
los miembros.
conjunto deberán representar como les gustaría verse entre ellos dentro de
la dinámica familiar (esculpir la fotografía de cómo quieren ser y verse unos
a los otros”.
– Recursos: Se puede usar un celular para tomar fotos y que posteriormente se
puedan ver.
– Preguntas posibles:
• ¿Qué pensaste o sentiste al acomodar a cada persona así?
• ¿Qué quisiste mostrar o representar con esta posición?
• ¿Qué nombre le pondrías a esta imagen que creaste?
• ¿De qué historia familiar forma parte esta escultura? ¿Qué capítulo está
contando?
• ¿Qué crees que esta escultura dice sobre el problema o la situación que
están viviendo?
– Objetivo: Transformar una escena de conflicto en una oportunidad de
acercamiento, comprensión y empatía.
– Actividades:
familiar y tendrán que replantear la escena de conflicto a través de un juego
de roles, para transformarla en una oportunidad de acercamiento.
2. Posteriormente le hije entrevistará al padre/madre sobre sus sentimientos,
haciendo especial énfasis en: “cuando sí se sintió cerca”.
– Recursos: Hojas, lápices y/o colores.
– Preguntas posibles:
• ¿Qué efecto tiene este conflicto en cada uno de ustedes?
• ¿Qué suele pasar justo antes de que esta sucesión ocurra?
• ¿Qué crees que este conflicto impide o rompe en la relación entre ustedes?
• ¿Qué hicieron diferente para que esta escena tuviera un final distinto?
Segundo momento.
• ¿Qué decisiones tomaron para acercarse en lugar de alejarse?
• ¿Qué cosas pequeñas hicieron posible este cambio?
• ¿Qué sintieron al ver esta nueva versión de la historia?
ayuda”
– Objetivo: Crear una caja de herramientas simbólica a la que los miembros de la
familia puedan recurrir para lograr conservar, cuidar y cambiar su relación.
1. En familia crearán su propia caja de herramientas familiares. Para ello,
Cada miembro decorará una parte de la caja y aportará con símbolos,
colores o palabras que reflejen lo que considera importante en la relación
familiar.
2. Después, identificarán momentos difíciles, de desconexión o de conflicto, y
reflexionarán qué herramientas simbólicas les podrían ayudar en esas
situaciones. Cada persona propondrá objetos o símbolos metafóricos
(dibujos, palabras, frases, botones, piedras, telas, etc.) que representen
recursos útiles para afrontar esos momentos.
pinturas, post-its y más.
• ¿Qué cosas les han ayudado a mantenerse unidos en momentos difíciles?• ¿Qué cualidad o gesto te gustaría tener a la mano cuando estás enojad@,
triste o confundid@?
• ¿Cuál es una palabra, frase o recuerdo que te ayuda a volver a confiar?
• ¿Qué herramienta crees que podría ayudarte a pedir perdón? ¿O a darlo?
• Si la familia fuera una caja de herramientas, ¿qué herramienta sería cada
uno y por qué?
– Trabajo para casa: Durante la semana, cada miembro deberá agregar al menos
un nuevo símbolo, palabra o gesto que haya usado o deseado usar para cuidar el
vínculo familiar.
Este tema se vincula profundamente con el valor de la familia, entendido en toda su
amplitud y diversidad. Al mismo tiempo, resalta la importancia del desarrollo de
competencias emocionales como: la capacidad de identificar, expresar y acompañar
las emociones propias y ajenas-, un elemento clave para el fortalecimiento de los
vínculos familiares y sociales.
A lo largo de este trabajo, las prácticas narrativas me han permitido tomar mayor
conciencia sobre cómo abordar los problemas sin estigmatizar a quienes los viven,
reconociendo en cada persona la posibilidad de reescribir su historia. Desde este
enfoque, las preguntas adquieren una cualidad transformadora; invitan a la
reflexión, la co-construcción de significados y el reconocimiento de las voces
silenciadas dentro del sistema familiar. La doble escucha, el interés genuino, el
respeto por las historias vividas y la externalización del problema se han convertido
para mí, en herramientas fundamentales de trabajo.
Mi deseo al realizar este proyecto es que la intervención narrativa con familias
trascienda más allá del espacio terapéutico y contribuya, aunque sea en pequeña
escala, a construir una sociedad más empática, más consciente y emocionalmente
más sana. Creo firmemente que los pequeños movimientos, los cambios sutiles en
la manera en que nos vinculamos, tienen el poder de generar transformaciones
profundas y duraderas.
1. Amos, J., Furber, G., & Segal, L. (2005). Family attachment narrative
therapy: Healing the experience of early childhood maltreatment. Australian
and New Zealand Journal of Family Therapy, 26(2), 68–74.
https://doi.org/10.1002/j.1467-8438.2005.tb00650.x
2. Dallos, R. (2004). Attachment narrative therapy. McGraw-Hill Education.
3. Morgan, A. (2000). What is narrative therapy? An easy-to-read introduction.
Dulwich Centre Publications.
4. Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM). (2024). Violencia
contra infancia y adolescencia en México 2010–2023.
adolescencia-en-mexico-2010-2023/
questions. Dulwich Centre Publications.
6. White, M. (1990). Narrative means to therapeutic ends. Norton & Company.
7. White, M., & Epston, D. (1990). Narrative means to therapeutic ends. Norton
& Company.
Connie Atristain Suárez
Excelente trabajo que propone y realiza la autora con la Terapia Narrativa para resignificar la relación entre madres, padres e hijos e hijas al promover el encuentro, el reconocimiento y la reautoría a través de las 5 sesiones. Entender la importancia de reflexionar sobre la forma de cómo cada miembro de la familia se vincula con los demás miembros, puede llegar a transformar de forma profunda a las familias.
¡Gracias, muy interesante lo que me permitió aprender esta lectura!
Connie Atristain Suárez
Excelente trabajo que propone y realiza la autora con la Terapia Narrativa para resignificar la relación entre madres, padres e hijos e hijas al promover el encuentro, el reconocimiento y la reautoría a través de las 5 sesiones. Entender la importancia de reflexionar sobre la forma de cómo cada miembro de la familia se vincula con los demás miembros, puede llegar a transformar de forma profunda a las familias.
¡Gracias, muy interesante lo que me permitió aprender esta lectura!
Grupo Terapia Narrativa Coyoacán
Muchas gracias por leernos!